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viernes, 5 de diciembre de 2008

EL MILAGRO DE LYRA SACRA



Elijo esta antesala temporal de la fiesta de la Inmaculada Concepción, para introduciros en la poesía religiosa de Adriano del Valle, a la que acudió fervorosamente, después de experimentar una llamada espiritual pero cercana a un sentimiento físico. Oigamos sus palabras para aproximarnos a aquél momento....

" Una tarde del año 1933, en la espléndida pinacoteca vaticana, contemplando una maravillosa anunciación de Fray Angélico sentí el impulso irresisible de besar aquél cuadro. Y cuando me vi aislado, por las siete soledades que Dios me deparó en aquél momento, así lo hice poniendo toda la sangre poética en mis labios. No lo olvidaré jamás....Aquél fue el arranque de mi mejor poesía religiosa...".


Inmaculada por Pura

mejor aún por Purísima;

azul y blanca, blanquísima,

por el Dogma de su albura.

De su virginal blancura

un azul celeste nace

que en resplandor se deshace,

transparentando en vislumbre,

y en delgadísima lumbre

que nace, muere y renace

(1)




Intento yo averiguar cuál pudiera ser aquél cuadro....Cuando estuve en Roma no había leído este texto. De lo contrario os juro que intentaría besarlo como lo hiciera mi abuelo años atras. Aunque nunca hubiera sido capaz de componer versos tan primorosos como los suyos.

Os dejo aquí una muestra de algunas de las obras de Fra Angelico ninguna de estas parece ser que fuera la que atrajo.

No sabemos si allí mismo o a la vuelta de su primer viaje a Roma, compuso los maravillosos romances a la Inmaculada Virgen María, que obtuvieron en noviembre de ese mismo año el Premio Sánchez Bedoya, repitiendo galardón en diciembre de 1937.

Estos romances fueron recogidos primorosamente en un precioso librito impreso en 1939, y cuya llegada a mis manos, les contaba yo a mis padres de esta manera, que con enorme pudor os revelo:


Queridos mamá y papá:

Ya hemos atravesado el umbral del sigo XX y nos hemos incorporado, sin darnos cuenta al siglo XXI y en un nuevo milenio. Creo que esto no es lo importante; lo importante es que además de avanzar los años avance también la humanidad y esto no lo tengo tan claro. He reflexionado mucho últimamente sobre el sentido de mi vida, comparándola con el sentido que tuvo la vuestra que fue mucho. A medida que pasa el tiempo desde que os fuisteis, pienso en lo llena que fue vuestra vida a pesar de los muchos esfuerzos y sufrimientos que padecisteis. Veo vuestras fotos, siempre con una sonrisa de felicidad, que es la auténtica sonrisa.

He comenzado a escribir esta carta, después de lo que me acaba de ocurrir, que aún no lo creo. He revisado unas cajas que hay en el altillo del cuarto de baño del despacho para intentar encontrar, sin éxito un diccionario que pienso tengo allí guardado, con un significado especial para mí, porque me acompañó en mi cuarto durante mi juventud, y sobre todo por que se trata del “Aristos” que era además el mote que te pusieron a ti Papá en el Colegio por todo lo que sabías. Pues bien, cuando he revisado una de aquéllas cajas, me ha ocurrido algo inverosímil y es que me he encontrado un libro del abuelo Adriano: Lyra Sacra. Digo increíble porque las cajas eran exclusivamente de libros que había en mi cuarto de la casa de Lista. Y juro que yo nunca había visto antes ese libro y menos en mi cuarto. Es un libro, como sabéis muy cotizado y muy raro, solamente se editaron 40 ejemplares. Creo por lo tanto que ha sido una de esas “casualidades” de la vida, que cada vez estoy más convencido de que tienen algo que se escapa a nuestra limitada comprensión.

Ya veis, este acontecimiento me ha impulsado enseguida a escribiros de nuevo ya que hacía mucho tiempo que no lo hacía, exactamente desde el último día del año pasado, según mi ordenador. Me gustaría pensar que habéis tenido algo que ver en el suceso y quiero agradecéroslo con este mensaje.


Os quiero.



Así de esta manera inesperada llegó este precioso ejemplar a mis manos que ahora releo pensando como pudo ser aquél sagrado beso de mi abuelo. Y busco las Palabras del Papa, que recuerda que todos somos hijos de María, y en consecuencia tenemos que tratarnos como hermanos.

(1).- A la pura y limpia Concepción de María.- Fragmento II.-