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miércoles, 6 de mayo de 2009

VIDEO.SEMBLANZA DEL POETA ADRIANO DEL VALLE


Entre la aparición de este libro y la realización del video que emitió la segunda cadena de Telemadrid "La otra" y que os anuncié hace algún tiempo, han transcurrido casi cincuenta años.
Demasiado tiempo para tener estas dos magníficas semblanzas.
El libro me consta que circula en las librerias llamadas "de viejo".
Pedro Raida relata de esta manera su imprevisto encuentro con Adriano en la ciudad de Ecija, cuando aún no había publicado su primer y mítico libro "Primavera Portátil":
"-¿Y por donde... respiras, Adriano....?
No me respondió, ni inquirió, a su vez, razón de mi estancia en Ecija.
Por respuesta y por inquirición...Adriano del Valle dió y se expandió en cogerme familiarmente del brazo, llevándome risueño y jovial, a la terraza de una de las tabernas de las más antiguas y frecuentadas de Ecija. Allí arrampló, de un manotazo, del pie de un velador: distanciándolo de los demás veladores que iban ocupando clientes, a la intemperie: soltó sobre el mismo, de golpe y porrazo, su cartera, como el soldado un repleto morral, y proyectando la vista al tabernero, visible destrás del mostrador, le hizo una señal; señal que redundó en que nos trajera dos botellines de gaseosa, adjuntandos de respectivos vasos."
....
"- Puesto que tú estás aquí...., también te leeré mis últimas poesías."
"Adriano comenzó por una mudanza del orden ideológico con que estaban asentadas, en esa carpetilla, sus poesías, poesías camufladas hábilmente en el feudo de catálogos y listines industriales; tal que barajarlas a un endoso de sutil amenidad en el juego de lectura, la lectura predispuesta a la pulcra entonación y al brío garboso que siempre fueron la deleitosa característica de sus recitales poéticos. Esta pausa y este silencio, impuestos por aquella reordenación de originales poéticos, me subordinaron a discurrir, discurrir si era posible que este hombre que alojaba en su cerebro el especificado volumen de trescientos clientes, en un sólo sector- y en Dios la cuenta de los comprendidos en los demás sectores de la comarcal de su trabajo, a base de muchos trotes y ajetreos-, dispusiese de un aliento de gracia que libertara un instante su espíritu de la persistida materialidad, materialidad en cadena de aherrojo de la inspiración angélica y le consintiese una efímera lucera de entrada de luz en su genio poético.
El drama de patética mudez que se desenvolvía intrascendido de mis mientes, y en drama de intimidad que secretaba trasuntos de escenas de amargante y fatídica vida intelectual, en consagración a la poesía, no llegaría a cabo de amonestación, de no interrumpirlo nuestro poeta: incitándome feliz y lleno de deseos, a que atendiese a la lectura de sus poemas, poemas inéditos, y poemas modificados.
Adriano del Valle elevó su mirada al cielo, y me dijo:
- Luna maravillosa"
Y ahora gracias a las ventajas de la red, según me informa mi querido primo Antonio, hijo de Blanca, a la que dedique la entrada JUNTAS, podeís disfrutar también del vídeo que pongo a vuestra disposición para que lo podáis disfrutar tranquilamente, sin prisas, sin temor a aburriros, y con el alma abierta a la poesía.
Se lo debemos al hijo del poeta: Adriano del Valle Hernández y hoy quiero compartirlo con vosotros. Con la tropa adrianesca.
Que lo disfrutéis tranquilamente....y ya me contaréis.
Tornaremos las gaseosas que se tomaron Adriano y Pedro Raida en Ecija por unas coca-colas...
Aquí os dejo con el vídeo. Podéis suprimir la entrada publicitaria (aunque la chica no está mal) Espero que os guste:




martes, 24 de febrero de 2009

JUNTAS

Evocaba Manuel Halcón el sentimiento paternal de Adriano para con los suyos, en su preciosa necrológica "ADRIANO Y EL SATELITE" publicada en la revista Semana el 8 de octubre de 1957, pocos días después de fallecer su querido amigo. (1)

Comenzaba su homenaje reproduciendo una anécdota con la que finaliza el libro entonces recién publicado de Pedro Raida (2) y que es recogida como punto y final de su semblanza.

" Le acaba de llamar por teléfono un viejo amigo con el cual no se veía-ni de él tuviese noticia- la friolera de veinte años. Se le da a conocer jubiloso y con honda emoción. "!Hola!", le prorrumpe escuetamente Adriano. El amigo busca trascender más en el ánimo de su admirado poeta. Le corresponde entonces Adriano preguntándole lo primero, apasionado, urgentemente: "¿Sabes tú ya que soy padre de siete hijos?".

Halcón ya con palabras propias continúa " Quería que se le conociese por ello, por su condición de padre de siete hijos...".

"No les deja fortuna ni miserias. Todo fue normal en la vida de Adriano. En los comienzos luchó, con mérito extraordinario, por ahuyentar la escasez. Princesas parecen sus hijas por su porte y ademanes. Para él fueron princesas regidas por su optimismo y por su ternura infinita. Son demasiado fuertes sus versos para inspirar ternura; pero reflejo de su ternura son esas manos blancas tejiéndole ahora los laureles del dolor".

Una de esas princesas, Blanca, que estuvo en vida muy unida con mi madre, falleció la tarde del lunes pasado.
Dudaba yo si anunciarles la triste noticia cuando desayunaba, al siguiente, con mis hijos. Finalmente les dije que la tía Blanquita, hermana de la abuela Lola, se había ido al cielo.

Nacho idealista con voz inquietante me preguntó:
- ¿Papá y viste como se iba?
La respuesta vino inmediatamente de Almudena, la práctica:
- Nacho, al cielo sólo se van las almas.
Y Cristina abriendo sus ojos azules concluyó:
- Y allí estará con Jesús

Ahora deseo una vez más que tuviera razón un buen amigo que tiene escrito que " la palabra de un niño es tal vez la más pura expresión de la verdad".

El miércoles de ceniza, en el entierro, recé para que sus dos almas volvieran a estar juntas disfrutando como aquélla tarde del 17 de diciembre del ya lejano año de 1954, pero con el velo de la eternidad. Que así sea.
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(1) Revista Semana. Número 920. Reproducida en Caracola.Revista Malagueña de Poesía, números 72-73-74 Octubre Noviembre Diciembre 1958. Y en Adriano del Valle Antología (1895-1957) Comunidad de Madrid.
(2) PEDRO RAIDA. SEMBLANZA DEL POETA ADRIANO DEL VALLE. Madrid. Gráficas Urguina. Abril de 1957.

miércoles, 21 de enero de 2009

SEVILLA 1895 NATALICIO

Imagen de la fototeca de la Universidad de Sevilla



Nacer en una época determinada, en un país, en una ciudad, en una calle y hasta en una determinada casa, puede condicionar, en determinados casos, digamos toda una vida. ¿Somos en parte lo que somos por haber nacido en un entorno determinado? Imagino que cada uno de nosotros tendrá una respuesta, sin duda alguna interesante. En el caso de mi querido abuelo, me hago yo esta pregunta transcurridos ciento catorce años desde que viniera al mundo.

Fue en la madrugada del 19 de enero de 1895. En España era la época de Restauración bajo la Regencia de Maria Cristina Habsburgo- Lorena (o Austria) madre de Alfonso XIII. Y en Sevilla... que había sido paradigma del romanticismo con Gustavo Adolfo Bécquer, lo que debería condicionar su futuro amor por la literatura. La calle Sierpes, quizá le imprimiera su sentido comercial.

Sevilla, cuna de pintores y poetas, debió de condicionar desde muy pequeño el interés de mi abuelo al arte y como no, también los genes. Nieto de famoso dorador del Palacio de San Telmo, Julio Rossi. En la casa donde nació antiguo número 36 (hoy 32) y hasta hace muy poco estaba instalada la casa de marcos y pinturas Roldán donde pasado el tiempo su gran amigo Daniel Vazquez Díaz vendió su primer cuadro. Luego serían íntimos amigos.

Todo ese entorno durante su primera infancia, debió condicionar mucho a mi abuelo. Hasta su aficción y dedicación al cine muchos años después como director de la Revista Primer Plano parece que tuvo una trágica premonición cuando a los cinco años se quemó los dedos con una película en la sala del cinematógrafo que había introducido su padre en Sevilla...

Su espíritu aventurero quizá le venga de su abuelo asturiano Manuel del Valle, capitán de un velero. También y por obligación de su trabajo desde muy joven hizo que viajara mucho. Primero como comercial de la fábrica de juguetes que instaló su padre en Sanlúcar La Mayor. En uno de aquellos viajes en tren descubrió un libro olvidado "Cantos de Vida y Esperanza" que hizo que brotara en él su dedicación poética. Después recorrió toda Andalucía como representante de maquinaria agrícola de la empresa Ajuria, S.A la más importante por aquélla epoca. Percepción de paisaje que se traduce en casi todos sus libros...

Sangre italiana, francesa, sevillana por parte de su madre Amalia Rossi que falleció en 1907 cuando Adriano tenía sólo doce años de edad. Y sangre asturiana por parte de su padre.
"Sangre asturiana y sangre andaluza, en trasfusión, y aposentadas en sus venas, traía el recién nacido" escribe Pedro Raida en su semblanza. (1).

Quizá por eso cuando fuí a Tazones (2) experimenté una extraña sensación de descubrir algo vital para mí. Unos de mis puntos de origen. Lo mismo que me pasó en Sevilla cuando entré en la casa donde nació mi abuelo. Esa sensación de conocer un lugar y tener la sensación de haber vivido con anterioridad esa experiencia es lo que me ocurre a mí al pisar los orígines de mi antepasado.Hoy tomo conciencia una vez más de donde vengo pero sin saber muy bien a donde voy, pero con esa constante referencia y mirada atrás con un sentimiento de esperanza.



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(1) Pedro Raida. Semblanzas de Hombres intensos de las letras y las artes de España. El poeta Adriano del Valle. Madrid 1957.
(2) En vuestro próximo viaje a Asturias no dejéis de visitar este delicioso pueblín y si podeís comer en uno de esos deliciosos bares del puerto como El Rompeolas. Nunca os arrepentiréis.