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viernes, 28 de noviembre de 2008

VENECIA. ACQUA ALTA.NOVIEMBRE 1964

------------------------------------- COLLAGE por ONDA. 1989. --





En octubre de 1971 cuando se celebró la exposición homenaje a mi abuelo Adriano con motivo del XIV de su muerte, tenía yo siete años. Recuerdo muchísima gente en aquélla Galería Loring situada en la planta baja de un bello edificio en el número 28 del paseo de la Castellana. Había en la exposicion además de retratos del homenajeado, obra de grandes pintores, cuadros suyos: óleos y acuarelas, pero destacaban por su originalidad los collages de pequeño tamaño, de los que ya os he hablado.


Aquellas pequeñas obras de arte debieron dejar alguna huella espiritual en mi pequeña cabeza colmada de pelo. Antes incluso de aquella fecha mi cerebro almacenaría para siempre esas composiciones surrealistas porque mi Madre tenía tres: La musa de los Lumiére, La hora del Té y Esparcimientos del Far West que adornaban con otros cuadros las paredes de nuestra casa.


Se podría decir que dormía arropado con una manta mágica de arte tegida por mi abuelo, que de alguna manera vivia en nuestra casa. Algunas obras creadas por él y otras adoptadas porque venían de su aficción de comprarlas. En el Rastro madrileño llegó a tener durante los últimos años de su vida una tienda de antigüedades llamada la Giralda, ya os podéis impaginar por que.


Esa faceta de mi abuelo se manifestó en mí, como un apéndice de su reencarnación, cuando comenzé ya joven a forrar las carpetas del colegio con coches, motos y fotografías de nuestros grupos de pop favoritos.Pensaba yo que era una pena que luego esas composiciones se perdieran y tiempo después hice algunos cuantos.


Entre los pocos que hice, digamos en serio, además de Atrapada por el tiempo, figura éste que ahora comparto con vosotros al que no puse título. Sobre la foto de la Plaza de San Marcos de Venecia inundada en aquél fatídico noviembre de 1964, pegué, a modo de personaje principal, a Moisés en el momento en el que lanza las Tablas de los Diez mandamientos, junto con otras figuras representando el dolor humano y un delfin en color ajeno a todo tipo de desgracias como contrapunto de aquella inmensa tragedia.


Era un modo de interpretar aquella doctrina para la que los desastres naturales vendrían a ser como un castigo de Dios por los pecados cometidos por los hombres. Y no es que yo comulgue con ella, pero mi subsconsciente, tratando de imitar a mi querido abuelo se manifestó de esta manera.


Quien me iba a decir a mí que muchos años después de colocar yo aquel Moisés de Papel apareciera la siguiente noticia:


El Gobierno italiano ha aprobado recientemente un proyecto denominado Mose (Moisés), que tiene prevista la construcción en Venecia de tres diques con un objetivo claro: evitar que vuelvan a originarse las continuas inundaciones que sufre habitualmente esta histórica ciudad italiana.


Post scriptum:

Como confirma Alfaraz parece que el Moisés fue eso un proyecto no ejecutado según las crecidas de ayer, que se aprecian en este enlace facilitado por Cristina. Quienes mejor se lo toman parece ser que son los gondolieri:

http://www.20minutos.es/galeria/5492/0/0/