
" ¡Qué grande este Adriano del Valle, cerca de nosotros, protegiendo nuestro irresoluto vivir, a fuerza de irradiación optimista de su sagrada calva, con tantos abrazos vegetales, pimpante en sus uniformes! Le brota, cordial, un soneto del costado, un romance le fluye por el pecho, tiene la cabeza toda trascendida de canciones andaluzas y epigramas japoneses".
Damaso Alonso (1)
Las promesas que hacemos a los niños son sagradas y hay que cumplirlas, aunque a veces se nos olvide. Es tanta su fe en los mayores y su confianza en nosotros, sobre todo si somos sus padres, que cualquier promesa o regalo prometido e incumplido, para nosotros insignificante, para ellos puede ser una pequeña decepción.
Por eso traigo yo aquí este dibujo que me trajo una mañana mi hijo. Seguramente un sábado por la mañana, que es el día de la semana, que más emocionan a los niños, porque todavía queda el domingo, antes de comenzar de nuevo las clases. El domingo ya es otra cosa; está demasiado cerca el temido lunes. Pero volvamos al dibujo.
- Toma Papá para que lo pongas en tu ordenador. Es el abuelo Adriano.
Se refería al mío y él lo sabe pero le resulta más complicado decir bisabuelo que abuelo o quizá es por que le sienta más cercano y piense que si fue mi abuelo, también puede ser el suyo.Sabía que de vez en cuando publico yo alguna cosa con alguna ilustración y entonces lo tomé con el compromiso de hacerlo. Me llamó la atención su esponteneidad de querer hacer un dibujo de mi abuelo sin haberle conocido. Habiéndo visto sólo alguna fotografía de él.
Lo olvidé en algún rincón y hace pocos días lo encontré; porque los objetos, cuando quieren, parece que nos dan un aviso de su existencia e inesperadamente volvió a caer en mis manos. Y se lo volví a enseñar renovando mi promesa y aclarándome ahora él que era para mi web, para mi blog (qué pronto aprenden).
Es el último retrato de Adriando del Valle visto por su decimocuarto bisnieto, si la memoria no me falla.
Tuvo Adriano del Valle muchos y muy buenos, algunos magníficos retratos. Cuadros, dibujos, acuarelas, incluso un autoretrato en collage, que él mismo hizo.
Algunos de muy grandes y cotizados pintores. José Caballero, Daniel Vazquez Díaz, Pere Pruna, Rafael Canogar, Francisco Mateos, Enrique Navarro, Moreno Díaz, Manuel Ortega vienen ahora a mi mente para los que posó el retratado.
Y otros que recordaron su semblaza ya fallecido: Julián Grau Santos, José Lamiel, Alvaro Delgado...
Pero este pequeño dibujo tiene para mi el valor de la ingenuidad, de la sencillez, del cariño y del amor quizá inconsciente, al bisabuelo desconocido. En mi mano está cada día acercárselo más, para que lea sus poesías, se emocione con él y ... llore con él. Mi hijo ni siquiera ha podido conocer a su abuela Lola pero ha querido dejar este pequeño pedazo de papel, fruto de su sangre.
El recuerdo de nuestros antepasados como eslabones de unión de la familia. En este caso sin ni siquiera haberle conocido. Una pequeña gran lección de la mano de los más pequeños, que en ocasiones se convierten en nuestros maestros aún ellos sin saberlo.
Gracias hijo por estos trazos, parte de tus sentimientos para el Arte, para tu antepasado, que empiezas ya a conocer.
Viniste al mundo con no pocas dificultades, compartiendo tu primera vida dentro del seno materno con tus dos hermanas. Todo lo teníais que dosificar entre los tres con la ayuda de eso tan desconocido que es la naturaleza o la divinidad.
Y justo cuando te tocaba salir el segundo de los tres y como buen caballero pensaste...
Las niñas primero.
Por eso esto también es un pequeño homenaje para tí.
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(1) La poesía de Adriano del Valle. Santo y seña 3 (5,XI,1941); Caracola 72-73; Prologo de Arpa Fiel 2ª y sucesivas ediciones 1942 y de Obra Poética, 1977.
Fueron traídas aquellas palabras de Dámaso Alonso post scriptum gracias a los comentarios de Gemma, Cristina y Vero.
