
Mañana comienzan. Es el acontecimiento más importante del año en esta que en su día fue una importante ciudad y puerto antesala del de Sevilla, en los siglos XVI y XVII, y punto de partida de uno de los viajes de Cristobal Colón para las Américas.
No os hablo de carreras de coches ni de motos, ni siquiera de atletas en plenas olimpiadas.
Son las Carreras de Caballos de Sanlúcar de Barrameda, que se disputan en el único hipodromo marítimo del mundo, en la playa y al mismo borde del mar, cuando el desarrollo de las mareas es el idóneo.
http://www.carrerassanlucar.es/
Os invito a que las disfruteís cuando os acerquéis a esta ciudad.
Su origen se ha tratado de encontrar en las carreras espontáneas que disputaban los caballos en tiempos remotos cuando esperaban la llegada de los barcos de pesca antes de cargar el pescado para llevarlo a distintas localidades del interior.Pero el dato es que las primeras carreras se disputaro, de manera oficial, en el año 1845 poco antes de que los duques de Montpensier (a quienes yo debo haber nacido en España y no en Francia) instalaran su residencia de verano en esta localidad, tras establecer su domicilio en el Palacio de San Telmo de Sevilla, que fue decorado por el abuelo de Adriano del Valle, Julio Rossi, que vino desde París y en Sevilla se quedó.
Desde esa fecha y con las interrupciones por los desastres de nuestra Historia, se vienen celebrando estas carreras en dos ciclos. El primero tres días sólo de carreras y el segundo ciclo a finales de agosto con el atractivo además de Los Palcos.
Los Palcos, son para que os hagaís una idea unas pequeñas carpas o toldos a modo de caseta de feria pero sólo como mostrador donde se sirve únicamente (salvo rara excepción) manzanilla, vino único de este lugar. Algunas bodegas y particulares invitan a todo el que se acerca a una copa (o dos o treinta y siete) y a una tapa o aperitivo. Estos palcos forman un cuadrado abierto en plena arena de la playa creando un ambiente propicio para ir de un palco a otro.
Como digo un acontecimiento digno de ser disfrutado de todo el que se acerca a esté rincón de la costa andaluza.