jueves, 3 de septiembre de 2009

"SUEÑA CON ESE BELLÍSIMO RIO"


Uno de los pequeños tesoros que poseo, son algunas de las postales que mi abuelo remitía a mi madre cuando era pequeña. Sin embargo la razón de ello es triste porque el destino no era su propia casa sino la casa de unos tíos de la pequeña Lolita, que habían sufrido la desgracia de perder al único hijo que tenían. Mi madre desde muy pequeña y sin apenas entender nada marchó a vivir con ellos, para mitigar en parte, su tremendo dolor.Cuál sería el encanto de mi madre que vivió durante muchos años con su tía Antonia y su tío Salustiano en Sevilla mientras el resto de los hermanos residian en Huelva con sus padres.
Y por eso cuando Adriano viajaba además de escribir a su hogar no olvidaba hacerlo a su pequeña Lolita.

El veintitrés de Agosto del año 1933 le remite, desde Florencia esta preciosa postal con aquéllas cuatro palabras...


Cuatro palabras para, seguramente, arrancar sus lágrimas al recordar la dulzura de su hija y sufrir su ausencia incluso al regresar a España. Para desear que su pequeña hija de ocho años se uniera a él en ese preciso instante. Y para provocar la sonrisa de aquella niña rubia con ojos azules al recibir noticias de su amado Padre. !Cuánto daría por ver las dos escenas!.
Con qué pocas palabras se puede decir tanto.
Mi madre nunca llegó a ver ese maravilloso río a su paso por esa "parcela del Paraíso" que para Adriano fue Florencia. Pero seguramente lo soñó.
Fidelidad a Italia es una de las partes de su libro Arpa Fiel (1) y otro de los sonetos de que está compuesta es éste:
AL RIO ARNO

Una orilla en su luz, otra en su luto,
el Arno parte en dos con pie sereno,
si de impaciencia por las algas lleno,
ante el adiós del sauce, irresoluto.

Florido cuanto en nácares enjuto,
si galgo de cristal, liebre del heno,
pelícano que esconde en verde seno
lo que al Tirreno entrega por tributo.

Así, en cristal, el Arno se decanta
despegando del aire las palomas,
las noches despegando de los días.

Y en raíces de mármoles su planta,
pisando va la piel de los aromas,
pisándole su lenta astronomía.


Soñar es una manera de vivir, en ocasiones necesaria, que nos permite viajar por vez primera o recordar si ya lo hemos hecho cualquier lugar por lejano que esté. Como Florencia y Sevilla estaban aquél 23 de agosto de 1933. Que sea nuestro lugar de encuentro, sin la atadura de las distancias ni tampoco del tiempo.
A ello os invito.

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(1) ARPA FIEL.- Primera edición de la Colección Santo y Seña. Madrid 1941. Segunda a quinta edición. Afrodisio Aguado. Madrid 1942.