miércoles, 31 de octubre de 2012

SUEÑO FINAL




Querido primo Pepe:

Me resisto a pensar que tu alma no se encuentra en ningún lugar. Que después de tu corta vida ya no sigues viviendo, aunque sea de otra manera. Si algo me cuesta comprender es tu temprana despedida de este mundo.

Pocos meses nos separaban de edad y por eso además de primos fuimos amigos. Yo te regalé uno de esos bolígrafos que por aquél entonces eran tan novedosos porque se borraba la tinta. Un Paper Mate. No recuerdo si fui yo a la clínica Jiménez Díaz o te lo entregaron en mi nombre. Pero creo haberte visto en la cama del hospital; te recuerdo como en esta fotografía que mi padre guardaba en su cartera junto con la de sus seres más queridos.

Muchas veces he pensado en ti y en lo que pude haber disfrutado de tu compañía más allá de los diez años que teníamos, cuando me enviaste una carta de agradecimiento por haberte regalado aquél bolígrafo. Aún la conservo y cada vez que la leo compruebo tu valentía y carácter para tener ánimo de hacerlo en tus últimos días de aquélla tu primera vida. Tras tus palabras llenas de cariño y de ternura una gran firma tuya parecida a la de Lorca: en letras bien grandes y con dos pes "caracoladas" PEPE.

Ahora que tu padre espero te haya vuelto a abrazar; ahora que quiero pensar que tu hermano Pedro, que vino al mundo después de irte tú, por fin te haya conocido, leo una y otra vez el poema que publicó nuestro querido abuelo en Sevilla allá por el año 1923 en el número tres y último de la revista Gran Guignol y que lleva por título "Sueño Final".

Me imagino que ese ángel con ojos azules como el mar profundo, seas tú, y que hayas salido al encuentro de tu padre y de tu hermano con apenas unos días de diferencia. Quizá nuestro abuelo sin conocerte en esta vida ya anticipó tu semblante.

Como de momento no te puedo abrazar, y como no pudiste ser mucho tiempo como el hermano que nunca tuve, sólo me queda tener la esperanza de volver a verte algún día en ese sueño final que imaginó nuestro querido abuelo.

Saluda a todos de mi parte.

Tu primo Nacho.



SUEÑO FINAL



Y me quedé dormido, y vi en mi sueño

Que un ángel descendió de los países

En que todo es rosado y halagüeño,


Y vi, como en un cetro, entre sus manos,

Almas de estrellas y de emperatrices;

Como reino del ensueño y de las lises.



Manos junto a las cuales eran vanos

Los alardes que hacían los encajes,

Cual junto a las palomas los milanos



Saben antes llegar a los mirajes.

Y vi que sus cabellos eran blondos,

Encendidos del sol de los celajes



Con que se empurpuraban bellos fondos

Marinos. Y vio también mi vista,

En sus ojos, color de mares hondos



Llenos de argento, azul, y de amatista

¡Quizá el mar que viera el largo éxodo

De Europa sobre el toro, en sus arenas



Fingiera, más que azul, oscuro lodo

Junto a esos claros ojos de sirenas!

Sentí como a mi cuerpo fuerza extraña,



Más poderosa aún que las cadenas,

Llevaba sobre el valle y la montaña,

Y que al volar hacia el azul profundo



Hubo un temor que se enroscó en mi entraña

Al contemplarme así fuera del mundo.

Y vi que el ángel bello me guiaba



Y que el sendero aquél no era lo inmundo

Que eran los de la tierra. Y que posaba

Mis plantas sobre estrellas y diamantes



Y había una melodía que cantaba

Con un verbo aprendido de Cervantes.

Y vi blancos pegasos, clavileños,



Quimeras desbocadas y piafantes

Portando a los Señores de los sueños

Entre aquellas vorágines de estrellas.



Y vi que los poetas eran dueños

De unas sirtes portátiles y bellas,

En las que se atraían con sus liras



Las almas de seráficas doncellas

Por quienes, oh mi alma, tú suspiras

Y aturdes con tu dulce filomela



El espacio celeste donde giras

Y el estro de tu lira se revela.




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(1)  Con el título Aparición se publico por primera vez este poema en el número 3 de la revista Gran Guiñol el 24 de abril de 1020. El dato está tomado de "Antología Necesaria" selección y estudio de Mercedes Garcia Ramírez.

Después de muchos años volvió a editarse en Obra Poética, Editora Nacional, 1977 como integrante de "Homenaje a Debussy" ultima parte de su libro "Primavera Portátil", y reproducido en su libro "Gozos del Río"cuando lo cierto es que no figura en ninguno de esos dos libros publicados en vida de Adriano del Valle.

Quizá hubo un error tipográfico ya que resulta extraño que la ultima estrofa no tuviera tres versos como las demás, he tomado el poema tal y como aparece en Obra Poética sin haber podido localizar de momento el número 3 de la Revista Gran Guiñol.






3 comentarios:

Gemma dijo...

Algún día, la lira sonará en la duermevela del naufragio, y seremos borrados de los mares de tinta, de las tempestades con la misma eficiencia mágica que un paper mate se borrarán nuestros brazos, nuestras manos, nuestras ropas del horizonte redondo y seremos como esa humilde paloma cual ese humilde milano, desnudos, la hélice cargará el viento crepuscular virando a todo trapo plumado las alas de las gaviotas, cielo azul, sangre, náufrago, luna, tinta, solrima libre.

Esperanza, sí, es la que transforma la espera de ese sueño final en algo más humano.


Besos.


Gemma dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ONDA dijo...

Gracias Gemma por ese comentario tan cargado de bonitas metáforas. Si la poesía de mi abuelo esta llena de esperanza fue un octubre pasado muy triste y la muerte reciente de mi primo y su hijo me hizo recordar se nuevo a mi querido primo Pepe al que tanto queria